Miércoles 23 de Agosto de 2017   |   Un día como hoy...

Partido de Florentino Ameghino | Buenos Aires

  Home

Contacto



Portada | Información General | Policiales | Opinión | Cultura y Educación | Deportes | Provincia | Sociedad

12-05-2017 - MEDIOS Y COMUNICACIÓN
Hegemonía simbólica, el nuevo orden de la dominación global (Segunda parte)


Luis Lázzaro, periodista y especialista en Educación, Lenguajes y Medios. Foto de archivo/InfoGEI

En una nota especial para IADE-RE, el periodista y especialista en Educación, Lenguajes y Medios, Luis Lázzaro*, realiza un profundo análisis sobre el nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación. Concentración, negocios y modelos culturales en tiempos de plataformas globales.


La Plata, 11 May (Especial de InfoGEI).- En la primera entrega de este informe, el periodista Luis Lázzaro, presentó un recorrido donde puso de manifiesto como el escenario de la comunicación y la información se fue trasformando hasta llegar a ser uno de los agentes geopolíticos más importantes del planeta. Aquí la segunda parte

CULTURA ÚNICA VERSUS DIVERSIDAD
En el balance realizado por la UNESCO a diez años de la Convención se describe al sector cultural dominado por los países industrializados y por un puñado de corporaciones que concentran el flujo de producción y circulación de series y películas. En la Argentina tanto la ley de Cine (24.377), como la de Protección y Promoción de las Industrias Culturales (25.750), la de aprobación de la Convención de la UNESCO (26.305) y la de servicios audiovisuales (26.522) que sostiene el Fondo de Fomento Cinematográfico, el Fondo Nacional del Teatro y el Instituto Nacional de la Música, conforman un conjunto articulado que constituye el pilar de una política pública de protección cultural, ahora amenazada por el intento desregulador del gobierno electo en 2015.

Según UNESCO la concentración de poder por parte de los gigantes de la red fragiliza el acceso a una diversidad de opciones culturales. “A pesar de que las plataformas ofrecen una amplia gama de ofertas culturales, el hecho de que controlen no sólo las ventas, sino también la comunicación y los algoritmos de recomendación, genera un problema”, señala el Informe.

Mattelart describe este escenario como parte de una perspectiva geopolítica que incluye el intercambio simbólico en la gestación de un nuevo orden planetario: "El paradigma tecnoinformacional se ha convertido en el pivote de un proyecto geopolítico cuya función es la de garantizar la reordenación geoeconómica del planeta en torno a los valores de la democracia de mercado y en un mundo unipolar".

PANORAMA MUNDIAL
Según el balance, pueden contarse progresos en regiones que no son Europa y los Estados Unidos: de los 212.800 millones de dólares que representan las exportaciones mundiales de bienes culturales, el porcentaje de los países en vías de desarrollo representa un 46,7%, frente a un 25,6% en 2004. Pero este progreso espectacular se debe sobre todo a las exportaciones culturales de China e India, que compiten cada vez más con los países desarrollados y que logran apalancarse en sus populosos mercados internos. Sin esos países, la cuota de mercado de los países en vías de desarrollo (PVD) en las exportaciones mundiales de bienes culturales sólo ha aumentado un 5% entre 2004 y 2013.

En su informe sobre la Sociedad del Conocimiento (2005), la UNESCO había llamado la atención para no confundir la hegemonía del modelo técnico científico (de los países centrales) respecto de la definición de conocimiento legítimo y productivo para el resto del mundo. Las sociedades emergentes “no pueden contentarse con ser meros componentes de una sociedad mundial de la información y tendrán que ser sociedades en las que se comparta el conocimiento, a fin de que sigan siendo propicias al desarrollo del ser humano y de la vida. Si nos referimos a sociedades en plural, es porque reconocemos la necesidad de una diversidad asumida” dice el informe.

Entre otras consecuencias, estas tendencias impactan de manera negativa en la diversidad lingüística: el 80% de los contenidos emplea menos de 8 de las más de 5 mil lenguas existentes en el planeta, aunque claramente el inglés funciona como “lengua pivote” del mercado.

La Unión Europea se reservó el 51% para sus propias producciones como parte de un movimiento defensivo que se plasmó en la Directiva Europea de Televisión sin Fronteras (1989) para preservar el espacio común audiovisual del viejo continente. La Directiva sufrió desde entonces numerosas actualizaciones, aunque permanecieron sumergidos en el debate los alcances finales de la idea de excepción cultural, tironeada por Francia de un lado y los librecambistas por otro.

Se trata, de un histórico conflicto entre excepcionistas y librecambistas que atraviesa el debate cultural en los acuerdos de libre comercio, donde Francia y otros países rechazaron la presión norteamericana para liberar la circulación de bienes y servicios culturales como simple intercambio de mercado.

NORMATIVAS
Claramente, los Estados Unidos encabezaron la propuesta de liberalizar el intercambio de productos culturales, apoyados en la supremacía en la gestión de redes, las corporaciones tecnológicas, las megaproducciones de Hollywood y la emergencia de nuevas plataformas (Netflix, Amazon, Hulu, etc.) que llegan al usuario final sin pasar por aduanas ni declarar porcentajes de componentes extranjeros en la producción. Desde la Ronda Uruguay del GATT (1993), donde 117 países acordaron la mayor liberalización comercial de la historia, se debate sin soluciones claras la idea de la “excepción cultural”.

En diciembre de 2003 la Comisión Europea aprobó una Comunicación sobre el futuro de la política reguladora europea en el sector audiovisual, en la que se subrayó que la política de regulación del sector debe proteger determinados intereses públicos, como la diversidad cultural, el derecho a la información, el pluralismo de los medios de comunicación, la protección de los menores y la protección de los consumidores, así como las medidas a adoptar para aumentar el nivel de conocimiento y de formación del público en materia de medios de comunicación.

En 2010, la Unión Europea exhortó a que los contenidos sean protegidos de las reglas de libre comercio “considerando tan solo su impacto social e independientemente de su plataforma de transmisión”. La diversidad cultural no puede entonces (no debería) depender solo de la posibilidad de descarga de contenidos a la carta desde cualquier lugar del mundo sin reglas de protección de la producción propia y local.

Ahora la discusión pasa por el establecimiento de cuotas audiovisuales europeas en la oferta de contenidos fílmicos y televisivos de los agregadores de contenidos en red (OTT) que se comercializan en Europa. La Comisión Europea presentó a mediados de 2016 una modificación a la Directiva de Servicios de Medios Audiovisuales que propone establecer una cuota del 20% de contenido europeo para operadores de nube y servicios de video bajo demanda. La iniciativa, que aún debe ser aprobada por el Parlamento Europeo, se enmarca en la estrategia del Mercado Único Digital.

Otro de los aspectos que incluye la modificación de la normativa es garantizar reguladores independientes de los gobiernos y de la industria. A través del Grupo de Reguladores Europeos (ORECE), compuesto por 28 agencias regulatorias audiovisuales, diseñarían estrategias de co-regulación para establecer códigos de conducta y asesorarían a la Comisión Europea para el establecimiento de reglas.

NUEVOS MERCADOS
En España, la ley de comunicación audiovisual de 2010 ya permite imponer a Netflix o plataformas similares una cuota por encima del 20% proyectado en la nueva directiva comunitaria. En concreto, la normativa establece que “los prestadores de un catálogo de programas deben reservar a obras europeas el 30% del catálogo”. De esa reserva, “la mitad lo será en alguna de las lenguas oficiales de España”, agrega. La ley española exige también ya ahora a los “prestadores de un catálogo de programas” contribuir con el 5% de sus ingresos del año anterior a la financiación anticipada de películas, series para televisión o documentales.

En uno de los países que más han impulsado políticas de fomento a la diversidad cultural, como Canadá, el ente regulador (CBC) pidió la aplicación de un impuesto a Netflix para “subsidiar la producción de programación local”, amenazada por la tienda virtual de contenidos de la corporación norteamericana.

Netflix informó al término del segundo trimestre de 2016, que sus productos han entrado en un total de 190 países, que sus suscriptores superan los 50 millones y que la facturación del segundo trimestre del año se ubica en U$S 1.340 millones de los que una cuarta parte -más de U$S 300 millones- provienen de fuera de los Estados Unidos. Según Reed Hastings, cofundador y jefe ejecutivo de la plataforma, “ha nacido una nueva red mundial de televisión”. Esta nueva “red televisiva global”, sumada al abrumador impacto de la filmografía norteamericana en el mercado cinematográfico (y televisivo) global, juntamente con el dominio de los motores de búsqueda de contenidos y aplicativos de uso social constituyen los resortes centrales de una tecnoeconomía que organiza las relaciones planetarias.

Ahora también You Tube acaba de lanzar su sistema de suscripción a contenidos exclusivos, incluyendo contenidos a la carta y programación en vivo por U$S 35 mensuales. (InfoGEI) Mg


(*) Luis Lázzaro, además es Docente de Derecho de la Comunicación y la Información, en las Universidades de Avellaneda y Moreno y de TV Digital y Nuevas Plataforma, en la Universidad nacional de La Matanza,







Editor propietario Diego A. Falcinelli / B° Obrero C. 46 - (6070) Lincoln - Bs. As. / Tel. 02355-15456819 / 15472401
Edición N° 2585 - Registro de Propiedad Intelectual: 5314522 - elojoameghinense@yahoo.com.ar