El FMI finge demencia y le presta otros mil millones a Milei y a Caputo
El FMI aprobó la segunda revisión y enviará fondos frescos para “estabilizar” la economía. Sin embargo, el contraste entre el relato de Washington y la realidad de los surtidores expone una crisis que los dólares de la deuda no logran frenar.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) volvió a validar la hoja de ruta económica del Gobierno argentino, al aprobar un nuevo desembolso para la administración de Javier Milei y Luis Caputo.
Desde una dimensión paralela a la que se vive en las góndolas y estaciones de servicio, el Fondo anunció que destrabará 1.000 millones de dólares (800 millones de DEG), ignorando cada una de las luces rojas en el tablero de control económico del Gobierno.
Tras conocerse la noticia, el ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó sus redes sociales para celebrar el anuncio con un tono de gratitud institucional. “Este acuerdo es un paso muy importante en la consolidación de la estabilidad macroeconómica en la que hemos trabajado estos dos años”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda, agradeciendo explícitamente a Kristalina Georgieva y a los equipos técnicos por el trabajo realizado.
IMPORTANTE! 👇🏻
Llegamos a un acuerdo con el FMI.
Quiero agradecer especialmente a Kristalina Georgieva por su liderazgo y compromiso a lo largo de este proceso. También a Dan Katz, a Luis Cubeddu y a todo su equipo por el trabajo realizado, que resultó fundamental para alcanzar…— totocaputo (@LuisCaputoAR) April 15, 2026
Para el ministro, el desembolso “contribuirá a fortalecer el crecimiento económico”, una visión que se contrapone con el estancamiento del consumo y la producción que reflejan los números locales.
El Presupuesto 2026: Una ficción estadística
El comunicado contiene algunas frases en extremo controvertidas. El FMI asegura, por ejemplo, que el nuevo desembolso busca “consolidar el proceso de desinflación”, omitiendo que los datos oficiales reflejan un alza sostenida de los precios internos durante los últimos 10 meses, con un pico de 3.4 por ciento en marzo.

Lo que el Fondo y el Ministerio leen como “previsibilidad”, para el análisis de los datos duros representa una meta que ya nació muerta. El contraste entre el proyecto aprobado y la realidad es demoledor:
- El dibujo oficial: El presupuesto estimaba una inflación del 10,1 % para todo el año 2026.
- La realidad del INDEC: Según los datos oficiales, la variación acumulada sólo en el primer trimestre del año ya alcanzó el 9,4 %.
En apenas tres meses, el Gobierno agotó casi la totalidad del margen inflacionario previsto para los doce meses. Que el FMI califique esto como un “fortalecimiento de las reformas” solo puede entenderse bajo una lógica de conveniencia política, ignorando que la inflación argentina encadena 10 meses de subas ininterrumpidas.
Combustibles y “efecto guerra”: La realidad del surtidor
El informe del FMI destaca que Argentina ha logrado “sortear los efectos colaterales de la guerra en Medio Oriente”. Sin embargo, ese blindaje no llegó a los bolsillos de los usuarios:
- Precios récord: En lo que va de 2026, el precio de los combustibles líquidos ha sufrido aumentos que duplican la inflación promedio, empujado por la desregulación total del mercado.
- Impacto en logística: El encarecimiento del gasoil ha disparado los costos de transporte de carga, generando una presión de “segunda vuelta” sobre la canasta básica.
El FMI celebra que el Banco Central (BCRA) compró 5.500 millones de dólares este año. No obstante, la crónica de la economía real muestra la otra cara: la utilización de la capacidad instalada en las fábricas se mantiene cerca del 54 %, producto de la parálisis de la obra pública y el freno seco en la demanda interna.
Con este nuevo desembolso, el FMI le otorga a Luis Caputo el oxígeno financiero necesario para estirar la calma cambiaria, ignorando deliberadamente que los motores del crecimiento que el ministro menciona —consumo e inversión— siguen operando en terreno negativo.
